25 octubre, 2021

Respeto señores, mucho respeto.

Hoy es uno de esos días que espero que queden en la memoria de mis hijos, así como quedó en la mía esa tarde de 1981 en la que más de 100.000 personas gritaban felices el grito de «INDEPENDENCIA» en un Camp Nou lleno hasta los topes, ante un Lluis Llach joven y lleno de esperanzas.

Recuerdo esa tarde con la sorpresa de una niña de 12 años, atemorizada ante el grito unánime de una multitud. No entendía nada, solo sentía miedo. Agarrada de la mano de mi padre, orgulloso de poder compartir con sus hijos ese momento histórico, yo solo sentía los gritos tan fuertes que me entraban en el corazón. Y no ha sido hasta muchos años después, cuando ese momento ha adquirido todo el sentido. Pero tal vez, si mi padre no me hubiera llevado, yo no habría visto que la nuestra es una historia tan larga, tan eterna y tan utópica, tan llena de esperanzas, que no valoraría lo que hoy hemos hecho todos juntos.

Hoy he ido a votar, y he disfrutado de la alegría de la gente, de la fe en un mundo mejor, de la esperanza de poder ser quienes somos, sin barreras y sin miedos. Porque somos un pueblo muy grande, lleno de gente con sentido común y una fuerza capaz de tirar adelante todo aquello que nos propongamos. Pero sin recelos, sin reproches y sin menospreciar lo que valen «los otros», porque ellos, los «otros», también valen y también son y serán, y tienen también todo el derecho a ser lo que quieran y como quieran.

Creo en el respeto, en la tolerancia y en la paz entre los pueblos. Creo que nuestros políticos juegan con nosotros y con nuestros derechos de tal forma que consiguen que nos creamos opuestos, generando odios entre unos y otros, y esto ¡no es cierto!

Yo he sido catalana por muchas ciudades de España y siempre me he sentido bien recibida, bien considerada y bien aceptada. Con nuestras diferencias, nuestras culturas a veces tan lejanas, y con nuestra identidad propia. Por eso, me molesta tanto que la prensa, los políticos y los medios en general nos manipulen de esta forma.

¿Cómo podemos saber lo que piensa realmente el resto de españoles si la información que nos llega a unos y a otros está tan mediatizada? ¿Cómo lo hemos de hacer para que los hombres y las mujeres de la calle conozcamos realmente la opinión del resto?

Nosotros, los catalanes que ahora nos sentimos tan fuertes y tan convencidos, también estamos manipulados. Ellos, los españoles empecinados en hacernos sentir pequeños, también viven manipulados, así que ¿quién puede conseguir que nos entendamos si las palabras que oímos, leemos y escuchamos cada día, están tan deformadas y son tan poco objetivas?

Desde aquí, mi pequeño grito de «Respeto señores, mucho respeto», que las voces que nos escuchan han de saber de nuestra integridad, han de ver que somos un pequeño gran país, porque no juzgamos a la gente, juzgamos a esta clase política tan mezquina y vacía de sentido, egoísta y tramposa que nos pone trampas para conseguir desvirtuar nuestro grito de libertad.

SOM I SEREM!

Aquí tens la versió en català

Un pensamiento en “Respeto señores, mucho respeto.

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